Hoy: Amigos inseparables desde el vientre materno
Vale la pena aclarar que está sección no intenta refutar ni desmentir historias de terceros, sino que es una ayuda moral a los padres de gemelos que se embelezaban durante el embarazo con las historias ya conocidas sobre gemelos y en la práctica no han encontrado correlato. Para ellos esta sección, para que las familias con otro tipo de historias no se sientan solos y no crean que sus hijos tienen comportamientos fuera de lo común. Ya se lo hubiese dicho la reina gemelar a su yo embarazada en el experimento de La_New, no te van a tocar dos angelitos…
Desde el instante en que las imágenes del ecógrafo muestran dos embriones con sus rítmicos y emocionantes corazones, uno se va haciendo una historia sobre el compañerismo y la unidad dual que formaran estos retoños, es más, indagando se pueden encontrar historias en las que gemelos idénticos monocoriales se acarician y juegan entre si con una alegre y suave coreografía fraternal.
Desde esta etapa embrionaria, iniciática de su relación, nosotros podíamos observar en la pantalla que las vidas gestándose en la panza de la reina madre se estaban… ¿pateando?... si,si,si… pateando… nuestra ecógrafa y guía gemelar nos indicaba una y otra vez que no podía medir un huesito porque ese niño era victima de ráfagas de pataleo de su hermano, igualmente en dirección contraria determinado órgano no podía terminar de ser examinado por el instinto futbolero del primero. Desde afuera también se podía ver mucho de escaramuzas, disputas, patadas y poco de calma y suaves caricias. Realidad: 1 – Mitos: 0!!!
Ya nacidos, hermosos y entre nosotros, la leyenda cuenta que si son puestos en cunas distantes estirarán sus manitos hasta intentar tocarse, como una terrenal réplica de los techos de la Capilla Sixtina.
Sus cuerpos se buscan y solo encuentran la paz en el contacto mutuo, hay quien se anima a redoblar esta apuesta y asegurar que si son acostados juntos, ellos se moverán hasta encontrar la comodidad en una posición de encastre que replica sus posiciones en el vientre materno. Yo, padre tan crédulo como primerizo esperaba ansioso el momento de ver estas entrañables muestras de amor… intentando reproducir estas historias los acostaba en una misma cuna para esperar ver como el imán de la naturaleza entrelazaba esas dos almitas tan arraigadas entre si desde su propia génesis, pero la respuesta fue diametralmente opuesta. En primer lugar y como mi carácter desmitificador me lo impone, debo decir que cuando un bebé muy chiquito es acostado en una posición determinada la posibilidad de que pueda moverse en alguna dirección o rolar y acomodarse sobre su costado para observar a su igual son poco más o poco menos que cero, es más creo que en mi casa hay una lagartija de felpa que lograba moverse mucho más que mi par (o al menos lo mismo!!!). En segundo lugar estos hermosos y amados angelitos (?) al ser recostados respondían (ahora si!!!) al unísono con una catarata de llantos, gritos y berrinches, solo disminuidos con el vaivén agotador que exigían de nosotros, imponiendo a sus padres ser acunados en una cuna de madera que debe rondar los 50 kilogramos. Inmovilidad y gritos:2 –Mitos:0
Ya más creciditos, las historias narran acerca de lo inseparables y compañeros que son, de cómo aprenden a esperar con felicidad que se termine de atender al otro, de sus miradas cómplices y del entendimiento silencioso que mantienen… En nuestro caso aún dudamos (realmente) si saben que hay otro a su lado (esto explicaría el nivel de demanda al que nos someten… la suma de los caprichos de dos hijos únicos!!!).
Durante su primer año de vida han sido contadas con los dedos de una mano las veces que han mantenido un contacto empático y duradero entre sus miradas, aunque el bebé cuatro minutos mayor al despertarse fijaba la vista sobre los ojos-almohada del lagarto de felpa y le sonreía por varios minutos (sin darse cuenta que su hermano lo acompañaba en todo momento). Las teorías psicoanalíticas sobre el desarrollo del yo en general y de gemelos en particular nos darían la razón y podríamos usarlo como principal alegato para desmitificar estas historias, aunque no deja de llamarme la atención como la narración se repite con detalles similares y empalagoso encanto una y otra vez… Igualmente el resultado definitivo, Sonrisas a los peluches:3 – Mitos:0!!!!
Creo haber logrado con creces derribar y hasta destrozar este mito, aunque dejo abierta la puerta y doy el beneficio de la duda de creer y soñar con esos gemelitos de manual, gemelos que no nos han tocado a nosotros, ya que los nuestros son unos hermosos y revoltosos seres a los que amamos y nada de su personalidad cambiaríamos, aunque las sonrisas sean para un muñeco y no para su hermano, aunque los contactos hoy mayores sean un tirón de cabello, una mordida o bien una mirada con recelo ante el juguete que el otro tiene en su poder. Las otras historias, mitos o no, para nosotros serán solo historias… esas que en mi casa no se consiguen.



